proyecto-andrewHe tardado un poco en decidirme hacer esto, pero me parece justo hacerlo. Hace un par de semanas comencé una historia que hacía mucho tenía ganas de darle vida, su nombreProyecto Andrew. Quizás se pregunten ¿de dónde ha surgido este nombre? y ¿cómo ha venido a mi mente esta historia? Como he dicho en varias entrevistas, mis historias surgen de la realidad y ésta no es la excepción. Así que les contaré.

Algunos ya saben que soy Psicóloga ¿No lo sabías? Bueno, ahora ya lo sabes. Durante mi tiempo de pasantías clínicas reglamentarias, fui asignada al área de quimioterapia, cirugía y neumología de un hospital. Gran parte de mi tiempo lo dediqué a atender pacientes con algún tipo de cáncer. Mientras intentaba dar lo mejor de mí y ayudar a estas personas con sus problemas, me dí cuenta de que algunas a pesar de las dificultades vividas, aún cuando el cáncer había vuelto un par de veces, no perdían la fe en Dios. Me pareció tan increíble que en los días más oscuros y cuando existían personas malas en este mundo que gozaban de una vida sana, ell@s no sintieran rencor hacia Dios. A pesar de todo, seguían creyendo. 

Estas pasantías, coincidieron con una etapa crítica en mi familia. Dos familiares muy cercanos, fueron tocados por esta enfermedad. Es muy cierto que el cáncer no discrimina entre edad, sexo, raza o estrato socio económico. Y a pesar de estar rodeada de dicha realidad en lo que era mi profesión, no estás preparada para que te pase a ti, ni a las personas cercanas. Entonces, una vez más me topé, con esa historia, la fe en Dios estaba ahí y aun cuando partieron de este mundo, lo hicieron con su fe inquebrantable.

Sin embargo, me pregunté ¿qué queda para el resto? La realidad de los que nos quedamos, después de que su sufrimiento ha acabado, es muy diferente. Puedo decir personalmente, que la mía lo fue. Así que me pareció hora de hacer las pases con Dios respecto a mis pérdidas, y no tuve mejor manera que a través de las letras, porque es lo que soy, es una de las partes más puras de mi esencia.

Y a todas estas ¿para quién escribo esta historia? La escribo para él, él que nunca me ha abandonado y ha estado en cada paso del camino. Él que me ha demostrado su presencia con cada persona que coloca en mi camino, incluso con los tropiezos que he experimentado. Y también va dirigida para todas aquellas personas que han perdido a alguien, que por un momento se han enojado con la vida, con Dios, con el destino, como quieran llamarle. He comenzado ha creer que por más que a veces me duela, el dolor es necesario al igual que el sufrimiento, todo ocurre por una razón. Dios no nos otorga una carga más pesada de la que puedan cargar nuestros hombros.

Espero se otorguen la oportunidad de abrir su corazón a esta historia y les ayude tanto como a mí lo ha hecho escribirla. Los quiero y los llevo en mi corazón siempre. Esto es para ustedes.

“Aunque pase por quebradas muy oscuras no temo ningún mal, porque tú estás conmigo, tu bastón y tu vara me protegen”

Salmo 23:4